Día mundial de la Hepatitis: prevenir es mejor que curar

Día mundial de la Hepatitis: prevenir es mejor que curar

El próximo 28 de julio se celebra el Día Mundial contra la Hepatitis, una enfermedad que según cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) padecen unas 240 millones de personas en el planeta. Esta enfermedad consiste en una inflamación del hígado, la que puede ser provocada por varias causas, entre ellas, medicamentos, productos herbarios, hasta lo más habitual que es el contacto con virus. Las hepatitis virales son varias y son catalogadas desde la letra A hasta la E.

La más frecuente en nuestro país es la hepatitis A, la que se contrae por la falta de higiene y la mala manipulación de los alimentos. Es la más masiva, aunque es la menos grave. Sobre esta hepatitis la doctora Eliana Valdés de la Unidad de Gastroenterología del Hospital Regional de Talca afirma “esa hepatitis en general responde bien al tratamiento, es raro que se complique y cuando se complica lo que da es una hepatitis fulminante que es lo que uno ve en la TV a veces, en que se requiere un trasplante para paciente con hepatitis aguda. Pero son casos excepcionales”, afirma.

Los problemas más graves se presentan con la hepatitis B y C. La hepatitis B se transmite igual que el VIH por vía sexual y por contacto sanguíneo. Y un porcentaje aproximado al 10 por ciento se convierten en hepatitis crónicas. Si esta no se trata a tiempo pasa a cirrosis hepática la que tiene muy mal pronóstico. También puede evolucionar a un cáncer hepático, de allí la necesidad de diagnosticarla a tiempo y tratarla.

La Dra. Valdés destaca la importancia de “ser muy cuidadosos en el seguimiento de los pacientes con hepatitis B la que tiene un tratamiento específico con antivirales que antes no disponíamos y que están en el sistema AUGE para pacientes Fonasa y no Fonasa”, aclara.

La hepatitis C es la más silenciosa pues no se presenta con síntomas visibles y la vía de contagio casi exclusivo es por transfusión sanguínea, aunque hay casos de transmisión por contacto sexual. En el 50 por ciento de los casos este tipo de hepatitis se vuelve crónica. La dificultad es que al no presentar síntomas claros resulta difícil pesquisarla. Cuando aparecen síntomas alarmantes suele ser demasiado tarde. Los pacientes afectados por este tipo de hepatitis generalmente son mayores de 40 años y recibieron transfusiones antes de 1996. Antes de esa fecha no se podía determinar la presencia de este virus en la sangre. La Dra. Valdés aconseja que “las personas mayores de 40 años se hagan en algún momento un anticuerpo para virus C. Si sale positivo la enfermedad tiene buen pronóstico y buen tratamiento. Hay fármacos muy buenos”, sostiene.

La forma de prevenir la hepatitis B y la C es el uso del preservativo “cuando hay situaciones de riesgo, promiscuidad sexual, múltiples parejas, hay que usar el preservativo”, sostiene. “Y es importante destacar que hay una vacuna que está en el sistema desde hace dos años. Esa vacuna está disponible y no es cara”, agrega.

Finalmente la Dra. Valdés insiste en la necesidad de ser riguroso con los hábitos de aseo, especialmente a la hora de ingerir alimentos. También nos señala que en el Hospital Regional de Talca se tratan todos los casos de hepatitis crónica y sin lista de espera.